domingo, 1 de marzo de 2015

Rituales positivos

En varias entradas de este blog os propongo técnicas para trabajar en nuestro comportamiento orientadas a fomentar el aumento de bienestar, pero una cosa es saber lo que tenemos que hacer y otra cosa diferente es llevarlo a cabo con la constancia y autodisciplina que se presupone. 

Seguro que tenéis a vuestro alrededor personas que hacen una actividad concreta de forma regular y a las que siempre se les etiqueta de “muy autodisciplinadas”. Pues bien, del estudio de personas que hacen ciertas actividades periódicamente se sabe que no se requiere tanto de autodisciplina como parece. Es más, no es adecuado depender de la fuerza de voluntad para mantener de forma recurrente una estrategia que nos lleve a obtener un cambio personal.

La autodisciplina es una característica que en parte está determinada genéticamente por lo que a veces es complicado de modificar, además, la autodisciplina se debilita en tanto en cuanto hagamos uso de ella. 

Si nos observamos un día normal de nuestra vida vemos que vamos gastando autodisciplina llegando de forma puntual a nuestras citas, manteniendo nuestro “saber estar” en toda situación, realizando cada tarea de forma diligente,… Si tenemos que introducir una tarea diferente a las habituales debemos seguir consumiendo autodisciplina y eso aumenta la probabilidad que la abandonemos porque el día a día nos va desgastando.

Por esta razón lo que necesitamos para mantener ciertas actividades en el tiempo es lo que se conoce como rituales positivos.

Se ha definido ritual positivo como un comportamiento apoyado en un valor profundamente asumido que se realiza con una periodicidad específica y que se vuelve automático con el paso del tiempo. Es cierto que necesitamos autodisciplina para iniciar un ritual pero una vez el ritual en sí se acaba convirtiendo en una costumbre ya no demanda de esa autodisciplina que podemos utilizar para otras actividades en cualquier otro ámbito de nuestra vida. Es decir, por medio de un comportamiento estructurado con una periodicidad específica, haremos uso de una pequeña dosis de autodisciplina al inicio disminuyendo la probabilidad de abandonar.


Por lo tanto es necesario que entrenarnos paulatinamente en la actividad que queremos introducir en nuestro día a día convirtiéndolo en un hábito y no derrochando nuestras reservas de autodisciplina.

Que paséis una feliz semana!

No hay comentarios:

Publicar un comentario