domingo, 9 de marzo de 2014

Nuestro legado

Ayer fue mi cumpleaños y, aunque ya voy cumpliendo bastantes años, para mi siempre es un día muy especial, entre otras cosas porque tengo la oportunidad de darme cuenta de las personas tan maravillosas que tengo a mi alrededor.

Esa pequeña reflexión me ha hecho dedicar el post de hoy a un ejercicio que propone Klaus W. Vopel para valorar las relaciones que tenemos a lo largo de nuestra vida, tanto nuestros amigos como aquellos que no llegan a serlo pero igualmente pueden aportar aspectos muy positivos en nuestra vida.




Este ejercicio nos lleva a ponernos en la situación imaginaria de ser conscientes que el tiempo de nuestra vida se está agotando y nos sentimos en el deseo de escribir nuestra última voluntad.

Redactamos por tanto un pequeño testamento donde dejemos escrito nuestro legado, pensamos en todas las personas con las que nos hemos relacionado y decidimos qué objetos de nuestra herencia queremos dejar a nuestros amigos y conocidos. Quizás también podemos pensar en si dejamos algo a aquellos con los que no somos afines pero que han formado parte de nuestra vida. Es posible que alguna persona que lea estas palabras le resulte que puede dar cierto “mal rollo” pero en este ejercicio es importante también el sentido del humor y el ingenio para sacarle todo el partido posible y que nos genere cierto bienestar.

En el momento de comenzar a escribir debemos contar con que es imposible que recordemos a todas las personas con las que hemos tenido alguna relación a lo largo de nuestra vida. Por tanto, hacemos una selección entre las personas que fueron importantes para nosotros en los momentos buenos y en los malos. ¿Quién debe recibir algo de mi propiedad y qué? No es necesario pensar únicamente en los objetos de valor, también se puede pensar en algo trivial. Cada objeto dejado en herencia supone un último comentario sobre esa relación.

Al escribir nuestra última voluntad justificamos en cada caso por qué actuamos de ese modo. Puede ser muy positivo añadir un pequeño mensaje personal para cada “heredero”.

Una vez hecho este ejercicio podemos reflexionar sobre aspectos como:

  • ¿Qué significa la propiedad para mi?
  • ¿Qué objetos tienen una importancia emocional para mi?
  • ¿Qué tipo de personas me han rodeado?
  • ¿Qué les falta a mis relaciones?
  • ¿Cómo reaccionarían mis “herederos” ante mis legados?
  • ¿En qué medida me resulta fácil desprenderme de algo?
  • ¿Qué me gustaría cambiar de mis relaciones?
  • ¿En qué momentos me siento sólo?
  • ¿En que momentos me siento arropado?

Complementario a este ejercicio os propongo hacer una reflexión mas sobre el legado emocional que queremos dejar en los demás. Cuando desaparecen de nuestras vidas ciertas personas dejan una huella en nosotros que no se toca pero la llevamos siempre con nosotros. ¿Qué huella estamos dejando nosotros en las personas que tenemos en nuestro entorno?


Que paséis una feliz semana!

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