domingo, 23 de marzo de 2014

Aceptar las pérdidas

Hoy en España hemos tenido una gran pérdida, ha muerto Adolfo Suárez, determinante en la época de la Transición en este país. Cuando la muerte de una persona se transforma en una gran pérdida para todo un país creo que es porque al unísono todos pensamos que aportó un gran valor cuando tuvo la oportunidad de hacerlo. Estas líneas van como homenaje para todas las personas que desaparecen dejando una huella importante por sus buenas aportaciones.




Durante toda nuestra vida vivimos pérdidas. Casi todo lo que recibimos, algún día llegamos a perderlo. A veces negamos alguna de esas pérdidas que nos resultan especialmente dolorosas e intentamos no pensar en ellas. Esta negación nos consume mucha energía intentando mantener el muro del olvido intacto. Esa energía puede ser muy necesaria para cultivar relaciones positivas y compensar dichas pérdidas. Por esto hay un ejercicio que consiste en transformar esa tristeza por la pérdida en gratitud hacia lo positivo de la relación que tuvimos con esa persona que hemos perdido.

Nos concentramos en encontrar una pérdida dolorosa que hayamos sufrido, especialmente si ha sido una pérdida próxima ya sea por fallecimiento, separación o porque la vida nos ha llevado por camino diferentes. En lugar de negar la pérdida se trata de rememorar cuánto se ha querido a esa persona, en qué medida fue importante en nuestra vida y cuánto de positivo nos aportó.

Una vez que tenemos claro quien es esa persona le dedicamos una media hora a escribir sobre los recuerdos que tenemos de esta persona. Se trata de escribir una despedida. En algunos casos esta persona ya no estará viva, en otros casos quizás se haya producido una separación dolorosa o simplemente la persona ha desaparecido de nuestra vida. El ejercicio consiste en redactar cuánto se ha querido a esa persona, qué importancia tuvo en su vida, qué recuerdos tenemos de ella,… Una vez enumerados todos los aspectos que mas destaquemos es importante redactar nuestro agradecimiento hacia esta persona por lo que significó en nuestra vida. Este agradecimiento reforzará en mi la sensación de saber que en el futuro seguiré encontrando en mi vida personas así de maravillosas.

Un detalle a tener en cuenta mientras redactamos esta carta es intentar hacerlo de forma espontánea, escribiendo tal cual lo que sentimos, por ello es bueno marcarse un tiempo límite, alrededor de treinta minutos.

Tras hacer este ejercicio se puede releer unos días mas tarde y reflexionar sobre la sensación de bienestar que puede generarnos el dejar de negar esa pérdida, aceptarla, agradecer que hayamos podido encontrar esa persona en nuestra vida y ser consiente que parte de esa persona siempre la tenemos presente.

A veces las personas que menos nos esperamos nos aportan valores, sensaciones, emociones… muy positivas y, por desgracia, en ocasiones nos ocurre que hasta que no las perdemos no lo valoramos. Este ejercicio nos puede hacer ver todo lo bueno que sí tenemos y no hemos perdido para darle el valor que se merece.


Que paséis una feliz semana!

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