Hoy
en España hemos tenido una gran pérdida, ha muerto Adolfo Suárez,
determinante en la época de la Transición en este país. Cuando la
muerte de una persona se transforma en una gran pérdida para todo un
país creo que es porque al unísono todos pensamos que aportó un
gran valor cuando tuvo la oportunidad de hacerlo. Estas líneas van
como homenaje para todas las personas que desaparecen dejando una
huella importante por sus buenas aportaciones.
Durante
toda nuestra vida vivimos pérdidas. Casi todo lo que recibimos,
algún día llegamos a perderlo. A veces negamos alguna de esas
pérdidas que nos resultan especialmente dolorosas e intentamos no
pensar en ellas. Esta negación nos consume mucha energía intentando
mantener el muro del olvido intacto. Esa energía puede ser muy
necesaria para cultivar relaciones positivas y compensar dichas
pérdidas. Por esto hay un ejercicio que consiste en transformar esa
tristeza por la pérdida en gratitud hacia lo positivo de la relación
que tuvimos con esa persona que hemos perdido.
Nos
concentramos en encontrar una pérdida dolorosa que hayamos sufrido,
especialmente si ha sido una pérdida próxima ya sea por
fallecimiento, separación o porque la vida nos ha llevado por camino
diferentes. En lugar de negar la pérdida se trata de rememorar
cuánto se ha querido a esa persona, en qué medida fue importante en
nuestra vida y cuánto de positivo nos aportó.
Una
vez que tenemos claro quien es esa persona le dedicamos una media
hora a escribir sobre los recuerdos que tenemos de esta persona. Se
trata de escribir una despedida. En algunos casos esta persona ya no
estará viva, en otros casos quizás se haya producido una separación
dolorosa o simplemente la persona ha desaparecido de nuestra vida. El
ejercicio consiste en redactar cuánto se ha querido a esa persona,
qué importancia tuvo en su vida, qué recuerdos tenemos de ella,…
Una vez enumerados todos los aspectos que mas destaquemos es
importante redactar nuestro agradecimiento hacia esta persona por lo
que significó en nuestra vida. Este agradecimiento reforzará en mi
la sensación de saber que en el futuro seguiré encontrando en mi
vida personas así de maravillosas.
Un
detalle a tener en cuenta mientras redactamos esta carta es intentar
hacerlo de forma espontánea, escribiendo tal cual lo que sentimos,
por ello es bueno marcarse un tiempo límite, alrededor de treinta
minutos.
Tras
hacer este ejercicio se puede releer unos días mas tarde y
reflexionar sobre la sensación de bienestar que puede generarnos el
dejar de negar esa pérdida, aceptarla, agradecer que hayamos podido
encontrar esa persona en nuestra vida y ser consiente que parte de
esa persona siempre la tenemos presente.
A
veces las personas que menos nos esperamos nos aportan valores,
sensaciones, emociones… muy positivas y, por desgracia, en
ocasiones nos ocurre que hasta que no las perdemos no lo valoramos.
Este ejercicio nos puede hacer ver todo lo bueno que sí tenemos y no
hemos perdido para darle el valor que se merece.
Que
paséis una feliz semana!

No hay comentarios:
Publicar un comentario