domingo, 5 de abril de 2015

Pasado en positivo

¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir algo como esto?  “Si pudiera cambiaría algunas cosas de mi pasado”. En ocasiones sentimos que haber tomado ciertas decisiones y no otras quizás nos habría llevado por un camino bien diferente al que nos encontramos en el presente y quién sabe si ese camino sería mejor. En estos casos creo que lo mejor es reflexionar sobre si el balance de lo que has ganado y lo que no has logrado es positivo. Sea cual sea tu pasado las emociones que hayas sentido condicionan tus emociones en el presente y en tu futuro.
 
Las emociones relacionadas con el pasado están guiadas por el pensamiento y la interpretación. Las emociones que genera el pasado van desde la resignación, serenidad, orgullo y satisfacción hasta la amargura más absoluta y la ira, emociones que están determinadas por completo por los pensamientos del pasado.
 
Existen dos corrientes irreconciliables en Psicología sobre la emoción y el pensamiento: la perspectiva freudiana afirma que la emoción siempre determina el pensamiento mientras que para los cognitivistas el pensamiento siempre guía la emoción.
 
Existe una creencia basada en que tu pasado condiciona tu futuro lo cual implica que no cabe mucha posibilidad de cambiar el rumbo de tu vida. Esta no es una de mis creencias pero sí que considero importante tener en cuenta mi pasado para utilizarlo en el presente y moldear el rumbo de mi futuro.
 
Según M. Seligman la valoración y disfrute de los buenos momentos del pasado, así como enfatizar los malos, son aspectos que socavan la serenidad, felicidad y satisfacción del presente y futuro. Las principales emociones positivas del pasado para Seligman son satisfacción, realización personal, orgullo y serenidad.
 
Nuestro pasado no tiene por qué estar cerrado definitivamente, podemos cambiar las emociones que nos genera dándole un nuevo significado. Para ello os dejo un ejercicio planteado por Klaus W. Vopel: recuerda un acontecimiento pasado que en su momento no resultara satisfactorio. Escribe dos historias:
 
a) En la primera historia interpreta el acontecimiento de un modo negativo, dramatizando lo sentimientos desagradables.
b) En la segunda historia interpreta ese mismo acontecimiento de un modo positivo resaltando aspectos como el aprendizaje obtenido.
 
Tendemos a pensar que los acontecimientos pasados son objetivos y verdaderos pero podemos hacer una nueva interpretación de esos sucesos resaltando aspectos positivos, de esta manera decidimos darle un enfoque diferente a nuestro pasado.
 
Una vez hecho este ejercicio puedes hacer una pequeña reflexión intentando contestar las siguientes preguntas:
 
-      ¿Puedes identificarte con las dos historias?
-      ¿En qué medida ha cambiado tu actitud frente al acontecimiento?
-      ¿Qué historias negativas te limitan tu capacidad de acción y de experimentar cosas nuevas?
-      ¿Qué ganarías interpretando de forma positiva alguna de esas historias?
 
Considero que las experiencias negativas son útiles y más aún si en el presente o futuro las puedo utilizar para actuar, experimentar y provocar experiencias positivas. Cuando no resultan útiles estas experiencias negativas es cuando me paralizan y disminuyen mi capacidad de continuar moldeando mi futuro.
 
Que paséis una feliz semana!

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