No
sé si es el buen tiempo, o que hemos tenido un puente de cuatro días
festivos en Madrid pero hoy tengo mas optimismo encima y esto lo
tengo que compartir. Ya sabemos que el estado de ánimo es contagioso
así que por qué no pasar de unos a otros alegría de vivir.
Quiero
que prestemos atención a la alegría duradera y para ello me voy a
ayudar de una autora que leí hace poco tiempo, Anne Van Stappen.
Según Anne, esta alegría tan sutil surge del arte de saborear y
cultivar la belleza de la vida tanto en nuestro interior como en
nuestro exterior.
La
verdadera y auténtica alegría de vivir radica en varios aspectos:
- Posibilidad de tener sueños y encontrar motivación y fuerza para emprenderlos
- Ser uno mismo respetando el entorno que nos rodea
- Desarrollar capacidad de dar, de amar y de de dejarse amar
Uno
de los pasos previos es conseguir frenar el ritmo frenético que
llevamos día a día para ser capaces de “saborear” los momentos
felices que nos ocurren y no dejarlos pasar de forma inconsciente.
Un
primer y práctico ejercicio es definir las diferentes maneras que
tenemos para adquirir la alegría de vivir a diario. Podemos empezar
por escoger palabras que representen para nosotros la alegría de
vivir. Yo os enumero alguna de las mías como ayuda pero es
importante que cada uno se sienta identificado con su lista de
palabras: bailar, reír, soñar, respirar, movimiento, sentido,
amar,...
Una
vez que tengamos nuestro listado podemos leerlas en voz alta
sintiendo lo que significa cada una de ellas. Con este ejercicio se
pretende cultivar en nosotros mismos estados de ánimo positivos
independientemente del entorno que nos rodea en ese momento.
Para
extender el ejercicio es muy práctico hacer un listado de aspectos
que por un lado estimulen nuestra alegría de vivir y por otro lado
un listado de aspectos que disminuyen nuestra alegría de vivir. En
ambos casos es importante identificar:
- Lo que procede de nosotros mismos
- Lo que procede del exterior
- Lo que procede de ambos
Una
vez identificados y catalogados se trata de poder disfrutar aquello
que identificamos como positivo y disminuir o combatir, en la medida
de lo posible, aquello que interactúa negativamente en nuestra
alegría de vivir.
Aunque
no resulta fácil al fin y al cabo se trata de cambiar poco a poco
hábitos y modos de vida de manera que cada vez mas tengamos
presentes en nuestro día a día elementos positivos y menos
elementos negativos.
Como
este ejercicio podemos hacer diferentes actividades para modificar
nuestro día a día para aumentar nuestra alegría de vivir. No
obstante, la base de todo esto siempre es la actitud
con la que afrontemos nuestra vida, la importancia que
otorguemos a las emociones positivas y el optimismo con el que
vivamos.
Ya
que hoy es el día de la madre quiero darle las gracias por educarme
en valores positivos que hacen de mi vida un compendio de vivencias
que me han otorgado una actitud, creo que muy positiva hacia la vida.
Gracias mamá.
Que
paséis una muy feliz semana!

No hay comentarios:
Publicar un comentario