domingo, 5 de julio de 2015

Oasis de felicidad

El ritmo que llevamos día a día muchas veces nos impide saborear los buenos momentos que tiene la vida. A veces detalles insignificantes, a veces momentos clave en nuestra vida pero, al menos en mi caso, siento en algunos momentos que no me dedico el tiempo suficiente a parar, dedicar el tiempo suficiente a disfrutar, sentir únicamente las emociones del momento…

Este fin de semana me he permitido dejar Madrid, alejarme de un día a día a veces frenético, a veces frustrante y otras veces bonito pero las sensaciones negativas me nublan las cosas buenas que me rodean. Así que el viernes me liberé de mi atuendo formal del trabajo, me puse unos vaqueros desgastados, unas zapatillas y dejé de lado todo aquello que me preocupa cada día. Todo ello con una actitud sencilla, querer saborear todo lo que me vaya llegando.

Mientras el tren iniciaba su camino a mi lado una amiga, de esas a las que no les puedo dedicar el tiempo que me gustaría y con la que he disfrutado cada segundo que hemos pasado juntas. El tiempo que nos llevó el viaje lo aprovechamos para ponernos al día y reírnos de nosotras mismas, lo cual creo que es un ejercicio muy saludable.

El resumen del fin de semana ha sido disfrutar de una cerveza fresquita en una terraza refugiándonos de las altas temperaturas, escuchar música, reír, bailar, saltar, cantar y terminar cada día agotada pero con una gran sonrisa, auténtica felicidad.

Mi pequeño oasis de este fin de semana ha llegado a su fin pero lejos de ponerme triste tengo una sensación enorme de bienestar, de poder enfrentarme a los miedos y las frustraciones que me rodean pero sobre todo, de poder prestar atención a todo lo bueno de la vida que supera con creces lo negativo. Sé que tengo obstáculos que superar tomando decisiones importantes pero también soy consciente de necesitar cierta perspectiva para ser consecuente conmigo misma y con la vida que me gusta vivir.

Como veis el post de hoy es totalmente vivencial bajo el cual simplemente pretendo incidir en la importancia de buscarnos un pequeño oasis de vez en cuando, no es necesario recorrer kilómetros para encontrarlo, muchas veces lo tenemos mas cerca de lo que creemos. Cada uno tiene su pequeño oasis para disfrutar de aquello que más le haga feliz, no dejemos de buscarlo y dedicarle el tiempo que se merece dejándonos llevar. Sin dejar de atender nuestras obligaciones siempre podemos encontrar esos momentos para refugiarnos en lo que nos aporte, simplemente, pura felicidad.


Que paséis una feliz semana!

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