domingo, 18 de enero de 2015

Entonces llegó la nieve


El viernes pasado, tras una intensa semana de trabajo en la oficina, mi compañero Pedro me hizo un regalo en forma de préstamo de libro. Sin más me dijo que me recomendaba su lectura porque era muy bonito. Se trata de Nieve, la primera obra publicada por el escritor francés Maxene Fermine (Anagrama).
Esa misma noche me sumergí en el libro en cuestión, que no pude soltar hasta darle fin. Es una obra muy cortita, escrita con ritmo poético y en formato de cuento.
Lo que más me ha fascinado es su capacidad de atraparme y de evocarme emociones en cada una de sus páginas. A lo largo de la historia del joven poeta japonés Yoiko (protagonista), el escritor nos habla de amor, erotismo y pérdidas vitales. Pone énfasis en la importancia de observar nuestra vida, contemplarla y tener la suficiente capacidad de disfrutarla. Me ha gustado una frase especialmente: “Una mañana nos tomamos tiempo para vernos vivir”. Es significativa la relación entre Yoiko y su padre y cómo ambos ven la misma realidad pero la interpretan de diferente manera. A veces me ha ocurrido que he leído un libro en una época determinada de mi vida, al cabo de unos años he repetido esta lectura y mi interpretación y las emociones que he sentido tras leer ese mismo libro han sido bien distintas. Eso nos ocurre cada día, la realidad es bien diferente según la percepción de la persona que la interpreta.
Desde aquí mi recomendación sobre esta lectura que remueve las emociones del lector. Reconozco que mis gustos literarios son variados en función de mi estado de ánimo o del momento en el que me encuentro pero este puede ser uno de esos libros que relea en otra ocasión. Antes me ocurría que libro que empezaba a leer, libro que me empecinaba en terminarlo pero con el tiempo me he vuelto más práctica y aquello que no me atrapa lo abandono, a veces de forma temporal, en una estantería de mi casa, esperando que sea el momento de retomar su lectura.
En cualquier caso la lectura es una de esas actividades que en mi caso provoca bienestar y emociones positivas. A veces porque me genera emociones, a veces simplemente me entretiene y me relaja del día a día y en otras ocasiones utilizo estas lecturas para profundizar en un tema concreto sobre el cual me interesa aprender.
Es importante que cada uno reflexione sobre aquello que le genera emoción y bienestar que puede ser la lectura, la música, el arte, los deportes… cualquier cosa será acertado si se adapta a nuestros gustos, aficiones o intereses. Así nosotros mismos nos convertimos en fuente de nuestro propio bienestar con los medios que tengamos a  nuestro alcance.
Casualmente este fin de semana esperábamos nieve en Madrid y cuando leí este libro el viernes tenía la expectativa de observarla por mi ventana como hace el protagonista de la obra pero no ha sido posible, así que buscaré otro día para acercarme a la sierra a observar esa nieve. Como os comento, de lo que se trata es de buscar nuestro bienestar a veces en pequeñas cosas como observar la nieve.
Gracias Pedro por este bonito regalo, mañana te lo devuelvo para que puedas continuar prestándolo.
Que paséis una feliz semana!

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