domingo, 11 de enero de 2015

Dos caras de la misma moneda

Hoy retomo mi cita semanal con este espacio en el que puedo plasmar aquello que me apetece compartir para reflexionar principalmente, sobre los aspectos que nos pueden aportar bienestar. Estos meses de silencio se deben a varias razones pero la principal es que este blog nace de mis ganas por compartir que quizás estos meses estaban algo mermadas. Vuelvo a tener la necesidad de escribir aquí así que retomo este hábito semanal para los que os interese.

Al abrir una página en blanco como hacía cada Domingo no he podido evitar pensar sobre el terror que hemos vivido esta semana con los salvajes acontecimientos sucedidos en París. Se me encoge el corazón con cada una de las imágenes que he visto, con diferentes artículos que he ido leyendo sobre lo sucedido. Siento verdadero dolor al ver la cara maligna del ser humano, de lo que es capaz de hacer abanderando ideas religiosas, políticas,… Intento obtener una explicación, una razón, algo que justifique tanta maldad pero no encuentro argumento alguno y mantengo un diálogo interno que siempre termina en una pregunta sin respuesta ¿por qué? No lo entiendo y eso que la historia nos enseña que esto no es nuevo, que las civilizaciones nos hemos masacrado unos a otros en muchos casos por la falta de tolerancia que tenemos con los que no piensan igual, o tengan religiones diferentes a la nuestra, … Continúo sin entenderlo. Estos actos han sembrado el miedo a nivel mundial. La mañana del viernes pasado paseaba por Madrid, una de esas mañanas soleadas de invierno en las cuales es un placer recorrer las calles del centro, cuando observé que había más policía que normalmente y por un momento sentí esa incertidumbre previa al miedo. Ese miedo que es capaz de paralizar a una sociedad entera.

Me apasiona el ser humano, su conducta, sus emociones, su capacidad de pensamiento y lenguaje... Hay personas que son capaces de expresar mediante canciones, pinturas y otros medios artísticos emociones que otros solo podemos sentir. Hay personas que dedican su vida a la investigación de la cura para una enfermedad concreta y así alargar la vida de otros. Hay personas que viven ayudando a los que no tienen medios para mejorar su calidad de vida. A veces observo personas que tengo a mi alrededor, personas que admiro por lo que hacen, cómo lo hacen, analizo cómo y por qué actúan de un modo u otro. Siempre llego a la misma conclusión, considero que las personas son capaces de hacer cosas realmente extraordinarias. Entonces es cuando pienso en la doble cara de la misma moneda, en el ser humano que es capaz de tener gestos preciosos y al mismo tiempo de cometer un acto atroz. Pero también pienso en esas personas que viven una semana fatídica, donde el miedo es el protagonista, y aun así salen a la calle a defender sus valores, a mostrar su dolor que comparten con el resto del mundo y a defender lo que jamás nos deben quitar, la libertad. Cuando pienso en París me vienen pensamientos de momentos preciosos que he vivido en esta ciudad. Su historia, sus calles, cada barrio… son rincones que me encanta recorrer y donde sé, cada vez que vuelvo de allí, que viajaré de nuevo en algún momento. Pues bien, ver esas calles repletas de personas expresando su dolor y exigiendo lo que es suyo me despierta emociones de hermandad hacia todas ellas con las que comparto ese dolor y también exijo que les devuelvan su libertad, nuestra libertad.

Mi pensamiento positivo sobre todo esto es que en realidad hay muchas más personas que hacen cosas extraordinarias, son tolerantes, viven en armonía con su sociedad, en definitiva, hay muchas buenas personas. En cambio confío en que estas personas capaces de hacer actos tan terribles son una minoría (ruidosa, lo sé, pero minoría). Por esta razón la balanza debe decantarse por el lado de esas buenas personas que intentan día a día superarse a sí mismas en coherencia con sus valores y creencias respetando a sus iguales. Se me escapa cómo solucionar este problema a nivel mundial, creo que es realmente complejo,  pero pensemos que a nivel individual siempre podemos hacer algo como que predominen en nuestra sociedad valores como tolerancia, solidaridad y respeto. No digo que sea fácil pero sí espero que sea posible.


Que paséis una feliz semana!

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