domingo, 28 de julio de 2013

Superhéroes de carne y hueso

Me encantan las películas de superhéroes. Esos seres que, por una u otra razón, son dotados de poderes especiales y se sienten en el deber moral de utilizar esos poderes para ayudar a los que sufren sin recibir nada a cambio. Seres que en algún momento muestran su propia debilidad y llegan a plantearse pasar “al lado oscuro” y utilizar sus poderes para otros fines que no sean el bien de la humanidad. Pero siempre triunfa la bondad y el buen hacer del protagonista y estas películas acaban teniendo un final feliz de esos en los que los malos pagan por sus fechorías y a los buenos se les reconoce el mérito de su buen trabajo.




Pero a lo largo de mi vida he tenido noticias de actos heroicos de personas que no aparecen en esa gran pantalla de cine, que no tiene a su alrededor efectos especiales de última generación, que incluso pasan desapercibidos y no tienen súper poderes. Esas personas que me siguen recordando lo maravilloso que es el ser humano, ese ser que se supera a sí mismo de forma permanente y que llega a ser capaz de poner en juego su propia vida por otro ser humano que lo necesita.

Hay personas que cada día van a trabajar a desempeñar funciones que en algunos casos supone poner en juego hasta su integridad física. Desde mi punto de vista todo el gremio de policías, bomberos y sanitarios esta semana son, mas que nunca, superhéroes.

Pero hay muchos más superhéroes a nuestro alrededor. Esas personas que colapsaron los servicios de donación de sangre, se llegó a calcular una distancia de más de un kilómetro de personas que esperaban horas a realizar una donación por si servía de ayuda. Personal sanitario que, de forma voluntaria, acudieron directamente a los hospitales para prestar su ayuda de manera que igualmente saturaron los servicios. Policías y bomberos que no dudaron en utilizar los recursos de los que disponían para salvar el mayor número de vidas posible. Esas personas que llevaron mantas, improvisaron camillas, rompieron con sus propias manos las duras ventanas para acceder a las personas que necesitaban su auxilio y todos los que nos emocionamos viendo cómo actuaban todos estos héroes y pensábamos impotentes cómo podríamos ayudar para mitigar semejante dolor.

Esta ha sido una de tantas muestras que nos indican que, a pesar de que muchas veces el ser humano pasa “al lado oscuro” como los superhéroes del cine, somos capaces de obrar hazañas incluso de mayor calado que los que vemos en la gran pantalla.


Desde aquí quiero enviar mi más profunda admiración hacia todos estos héroes de carne y hueso. Gracias por recordarnos al resto de los seres humanos de lo que es capaz nuestra especie.  

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