domingo, 21 de abril de 2013

Dar la espalda al dolor


Llevamos varios meses hablando de felicidad, de pensamiento positivo, de fortalezas... todo aspectos que llevan a “buen rollo” y optimismo. Pero hoy quiero pasar al “lado oscuro” para que reflexionemos sobre el valor que tienen nuestras experiencias vitales negativas.



A mi me ha ocurrido que tras un episodio triste, negativo o inadecuado en el momento que lo estaba viviendo, con el tiempo ha pasado a formar parte de mi aprendizaje y en la mayoría de las ocasiones ha sido un punto de inflexión tras el cual me he sentido más fuerte y emocionalmente más madura. Esto no significa que espere ansiosamente que me ocurran cosas malas... ya que con la buenas también aprendo y soy más feliz. Lo que quiero decir es que en muchas ocasiones podemos sacarle un lado positivo a casi todo lo malo que nos ocurre en la vida.

Ya que no podemos evitar que nos ocurran cosas malas ¿qué os parece si les sacamos partido?

Como todo en la vida nuestras vivencias negativas necesitan su tiempo de reposo. Lo normal es que en el momento que tenemos este tipo de vivencias por supuesto sintamos ira, rabia, decepción, impotencia y un sin fin de emociones que nos producen inestabilidad, malestar, tristeza,... Esos episodios son inevitables y creo que muy saludables. Lo importante es que el tiempo que tenemos estas emociones sea proporcional a la magnitud del problema y sus consecuencias y por supuesto que nunca nos anule la capacidad de hacerle frente y superarlo. A veces no somos capaces de superarlo solos pero necesitamos la fortaleza suficiente para encontrar la ayuda adecuada.

Tras estos episodios que serán más o menos largos conviene no dejar esas vivencias en el olvido sino reflexionar y conseguir ver lo que nos han dejado en nuestro interior y cómo podemos convertirlo en un punto de apoyo para generar en nosotros pensamiento positivo.

Sé que todo esto es muy fácil escribirlo y muy difícil llevarlo a cabo porque cuando superamos un momento negativo lo único que queremos es dar la espalda al dolor, no pensar en ello y enterrarlo en lo más profundo de nuestro olvido pero os aseguro que a la larga la perspectiva ayuda a ver las cosas de un modo distinto. Suele ayudar ver la perspectiva de otros para poder ser capaces de tener una visión realista que nuestro dolor no pueda manipular.

Como ya os he comentado alguna vez, atravesar episodios de tristeza no implica ausencia de felicidad.

Buena semana a todos con sus cosas buenas y menos buenas que os esperen!!!

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