Llevamos
varios meses hablando de felicidad, de pensamiento positivo, de
fortalezas... todo aspectos que llevan a “buen rollo” y
optimismo. Pero hoy quiero pasar al “lado oscuro” para que
reflexionemos sobre el valor que tienen nuestras experiencias vitales
negativas.
A mi
me ha ocurrido que tras un episodio triste, negativo o inadecuado en
el momento que lo estaba viviendo, con el tiempo ha pasado a formar
parte de mi aprendizaje y en la mayoría de las ocasiones ha sido un
punto de inflexión tras el cual me he sentido más fuerte y
emocionalmente más madura. Esto no significa que espere ansiosamente
que me ocurran cosas malas... ya que con la buenas también aprendo y
soy más feliz. Lo que quiero decir es que en muchas ocasiones
podemos sacarle un lado positivo a casi todo lo malo que nos ocurre
en la vida.
Ya que
no podemos evitar que nos ocurran cosas malas ¿qué os parece si les
sacamos partido?
Como
todo en la vida nuestras vivencias negativas necesitan su tiempo de
reposo. Lo normal es que en el momento que tenemos este tipo de
vivencias por supuesto sintamos ira, rabia, decepción, impotencia y
un sin fin de emociones que nos producen inestabilidad, malestar,
tristeza,... Esos episodios son inevitables y creo que muy
saludables. Lo importante es que el tiempo que tenemos estas
emociones sea proporcional a la magnitud del problema y sus
consecuencias y por supuesto que nunca nos anule la capacidad de
hacerle frente y superarlo. A veces no somos capaces de superarlo
solos pero necesitamos la fortaleza suficiente para encontrar la
ayuda adecuada.
Tras
estos episodios que serán más o menos largos conviene no dejar esas
vivencias en el olvido sino reflexionar y conseguir ver lo que nos
han dejado en nuestro interior y cómo podemos convertirlo en un
punto de apoyo para generar en nosotros pensamiento positivo.
Sé
que todo esto es muy fácil escribirlo y muy difícil llevarlo a cabo
porque cuando superamos un momento negativo lo único que queremos es
dar la espalda al dolor, no pensar en ello y enterrarlo en lo más
profundo de nuestro olvido pero os aseguro que a la larga la
perspectiva ayuda a ver las cosas de un modo distinto. Suele ayudar
ver la perspectiva de otros para poder ser capaces de tener una
visión realista que nuestro dolor no pueda manipular.
Como ya os he comentado alguna vez, atravesar episodios de tristeza no implica ausencia de felicidad.
Buena
semana a todos con sus cosas buenas y menos buenas que os esperen!!!

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