Una
vez que hemos pasado las Navidades y que han pasado unos días,
quiero dedicar unas líneas a hablar de los objetivos que nos podemos
plantear conseguir en un medio o largo plazo. Quien mas y quien menos
cuando se acaba un año hace balance de lo que ha vivido y en el
comienzo del nuevo año hace una lista de objetivos/propósitos.
Muchas veces esos objetivos se quedan en simples buenos propósitos
que repetimos de forma sistemática cada comienzo de año y, al
finalizar el mismo, nos autoengañamos dándonos muchas excusas por
las que no hemos llegado a cumplir dichos objetivos.
Pues
bien, ahora que ya se nos ha pasado la euforia navideña y con los
pies en la tierra es momento de convertir esos propósitos en
objetivos si queremos realmente intentar llegar a cumplirlos.
En
el momento de plantearnos objetivos, según Sheldon y Elliot, podemos
diferenciar entre objetivos extrínsecos y objetivos intrínsecos:
- Objetivos extrínsecos son aquellos que no hacemos tanto por nosotros mismos sino por exigencias externas a nosotros, por agradar a otras personas. Estos objetivos son, por ejemplo, ascender en el trabajo, obtener una mayor riqueza económica,... Normalmente estos objetivos no los deseamos obtener tanto por nosotros sino que en gran medida sentimos cierta exigencia social, es lo que debemos hacer.
- Objetivos intrínsecos o autoconcordantes son aquellos que nos planteamos porque realmente queremos hacerlos, por nosotros mismos, no por agradar a otros o porque pensemos que es lo que debemos hacer. Un objetivo intrínseco puede ser crecimiento personal, lo hago por mi. Si bien es cierto que en un momento dado lo que parece un objetivo extrínseco como ascender en el trabajo, en un momento dado puede ser intrínseco si lo que me motiva a obtener dicho objetivo es interno.
La
tendencia es que las personas que se plantean objetivos intrínsecos
suelen obtener mayor bienestar mientras consiguen esos objetivos y
son mas satisfactorios que las personas que se plantean objetivos
extrínsecos las cuales tienen mas probabilidad de sufrir ansiedad.
Cuando perseguimos un objetivo por agradar a otros, a veces la
respuesta al conseguirlos es impredecible y eso nos puede generar
malestar, incumplimiento de expectativas,...
Otro
aspecto importante en el momento de plantearnos objetivos es que
estos cumplan ciertos criterios para que sean mas efectivos. A veces
no logramos nuestros objetivos porque no tenemos realmente claro lo
que queremos llegar a conseguir.
Los
criterios de nuestros objetivos deben ser:
- Claridad. Debemos tener bien claro y definido el objetivo como tal.
- Factible. Aquello que nos planteamos conseguir debe ser realista, si nos ponemos objetivos muy ambiciosos aumentaremos la probabilidad de quedarnos a medio camino y fracasaremos.
- Medible. Es bueno que nos marquemos hitos en un lapso de tiempo específico para que podamos ir midiendo si estamos en el buen camino y, si no es así, poner los medios necesarios para reorientar nuestras acciones hacia el objetivo marcado.
- Coherente. Nuestro objetivo debe estar en consonancia con nuestros valores. Ya hablamos anteriormente de lo importante que es que nuestros valores estén en línea con nuestras acciones, si son contradictorios es como si intentáramos arrancar y frenar un coche al mismo tiempo, no obtenemos buen resultado. Si queréis volver a leer el post de valores lo podéis hacer aquí.
- Flexible. Que podamos ir moldeando nuestras acciones en función de los factores externos que puedan afectarnos mientras conseguimos nuestro objetivo.
- Motivante. Si lo hacemos por nosotros mismos será más agradable y nos generará mayor satisfacción lograrlo.
Todo
esto es la parte teórica y sé, por experiencia, que llevarlo a cabo
es más difícil de lo que parece, pero son líneas muy útiles para
afrontar nuestros deseos de un modo que se conviertan en objetivos
posibles de alcanzar.
Que
paséis una muy feliz semana!

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