domingo, 2 de octubre de 2016

Aniversario


Una vez más retomo mi escritura en este espacio que después del descanso veraniego vuelvo a rellenar compartiendo experiencias, reflexiones recibidas de personas de mi entorno o simplemente lecturas que me invitan a poner de manifiesto aspectos emocionales con una cierta base en teorías de la Psicología Positiva.
Tal día como hoy, hace un año exactamente, cambiaba mi vida de forma oficial. Digo de forma oficial porque ya había tenido cambios previamente pero un día como hoy físicamente me trasladaba de vivienda, lo cual no se trataba de una simple mudanza, este cambio implicaba una nueva vida para mí. Así que el día de este aniversario no puedo evitar reflexionar sobre las emociones que han ido sucediéndome a lo largo de este año. De lo que se trata en este momento no es de dar detalles personales concretos que no tienen lugar en este espacio sino de compartir y relacionar las emociones más destacadas que he vivido en propia piel y como establezco un vínculo de todo este proceso con aspectos que se tratan en Psicología Positiva.
Los primeros momentos que conllevaron este cambio de vida me inundaban sensaciones de alivio, como si llevara una losa emocional a mi espalda que iba perdiendo peso gracias a que había tomado una decisión que sabía era acertada pero a este sentimiento le acompañaban miedos y una gran sensación de incertidumbre. El miedo es un potente mecanismo de defensa pero es una emoción que en ocasiones nos paraliza e inhibe nuestra conducta. Reconozco que en cierta medida esos miedos siguen presentes pero a lo largo de este año he conseguido ir descubriéndolos, los he reconocido y a algunos de ellos los he podido hacer frente de forma exitosa lo cual es siempre una dosis de autoconfianza para seguir adelante y no dejar que esos miedos me impidan seguir mi camino.
Recuerdo los primeros meses que me sentía fuera de lugar, como si me dejara llevar por las circunstancias sin ejercer ningún tipo de control, como si estuviera completamente a la deriva. Aún así, iba dando pequeños pasos, reconstruyéndome y observando lo que ocurría a mi alrededor. De hecho empecé a sentir que estaba viviendo una vida que me era ajena, como una mera observadora. Tomé consciencia de esa situación y continué avanzando en esa reconstrucción de mí misma y de mi entorno. En este proceso fue clave mi entorno personal, lo que en psicología Positiva se ha denominado tener relaciones auténticas. Esas personas que me conocen, me apoyan, me dicen lo que necesito oír (no lo que quiero oír) y me llenan de energía para no perder el rumbo. De este modo esa vida que en un primer momento me era ajena, finalmente se convirtió en lo que es hoy la vida que conscientemente quiero tener.
Dentro de las teorías de la Psicología Positiva son especialmente importantes los diálogos internos y los mensajes que nos damos a nosotros mismos. En esos momentos resonaba mucho el poema de Benedetti (No te rindas) y especialmente, me repetía mensajes positivos similares a estos versos:
No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
 
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,...
 
De alguna manera experimentaba dolor por haberme sentido dañada y también me sentía culpable por haber tomado decisiones que en un momento dado habrían dañado a terceras personas y esto realmente me atormentaba. Pero fue clave el momento de tomar consciencia de ello y llevar un proceso de perdonarme a mí misma y perdonar a los que me habían dañado. En Psicología Positiva este tema se trata en diversas ocasiones, ser capaz de perdonar de forma sincera aporta una gran cantidad de bienestar y con el tiempo lo pude experimentar.
Pasaba el tiempo y seguía dando pasos en mi reconstrucción. No todos los pasos los daba de forma consciente pero si hubo un momento en que me dí cuenta que el mero hecho de dejar pasar el tiempo no era suficiente (sobre ese tema ya hablé en su momento). El tiempo es importante para ir poniendo ciertas cosas en su lugar pero lo que realmente ayuda es lo que hagas durante ese tiempo.
En todo este proceso hay algo que se ha mantenido y creo que ha sido también especialmente importante y es que he mantenido cierta coherencia entre mis valores y mis acciones. He tenido momentos de plantearme hasta esos valores e incluso reformularlos pero el hecho de que para mí lo que hago y lo que siento tengan coherencia es especialmente importante para no “desviarme” de mi camino. Lo cierto es que los primeros cambios que experimenté en este proceso fueron externos como lo fue el cambio de casa y más lentamente fui cambiando mi interior, mis pensamientos, mis emociones,… hasta llegar a una cierta estabilidad interna que me hizo sentir más fuerte y con más energía.
Creo que las fortalezas que más he podido poner en práctica durante este tiempo es el deseo de aprender, esperanza y optimismo. Cada experiencia que vivo la afronto como una oportunidad de aprender y este año especialmente considero que he aprendido mucho. Por otro lado, hasta en los momentos más bajos emocionalmente he mantenido la esperanza de que todo era para mejor y me he sentido especialmente optimista con cada situación que he ido afrontando (unas veces más que otras eso es cierto). Esto ha sido un motor para seguir avanzando y no dejar que ciertas “sombras” oscurecieran lo que estaba viviendo.
Este es mi balance de todo un año, reducido bastante pero creo que a nivel emocional es lo más destacado. Ahora que ya tengo cierta perspectiva de lo vivido me reafirmo en lo que escribo cada domingo en este espacio: la felicidad no es un fin sino que es un camino, podemos obtener bienestar de muchas maneras incluso encontrándonos en un proceso adverso,… y lo más importante, que la vida tiene momentos muy amargos que hacer frente pero el ser humano tiene una gran capacidad de sobreponerse, salir adelante y seguir disfrutando de momentos bonitos mientras tenga intención de continuar respirando la vida.
Que paséis una feliz semana!

domingo, 12 de junio de 2016

Vacaciones


Este año las vacaciones de este espacio vienen adelantadas y empiezan esta misma semana. Este blog tiene el único propósito de canalizar una de mis pasiones que es el mundo de las emociones, la conducta humana,… y cómo interpreto o aplico esos aspectos, normalmente teniendo como base la Psicología Positiva.

Siempre utilizo el verano para dar ese respiro a este espacio y este año ese momento ha llegado ahora. Esta época del año es especial porque de un modo u otro rompo ciertas rutinas, cambio hábitos y aprovecho para hacer cosas que en otro momento me resulta más complicado llevarlas a cabo.

Este verano no necesito reconstruirme ni buscar nuevos caminos. Este verano simplemente quiero andar el camino y disfrutarlo, buscar alguna escapada que me permita desconectar, quitarme horas de sueño para disfrutar de las noches de verano que me aportan bienestar, dedicarle más tiempo a las personas que quiero y continuar con mis actividades que me proporcionan la oportunidad de seguir respirando la vida.

Así que, sin más, cierro estos meses en los que he ido dejando una pequeña parte de mis inquietudes y emociones para guardarlas y volver a canalizarlas por aquí a partir de septiembre.

Que paséis un muy feliz verano!

domingo, 5 de junio de 2016

Estabilidad


En líneas generales quien más y quien menos ha considerado que llegar a obtener estabilidad en su vida se convierte en una meta, la cual se sobreentiende que nos va a aportar un alto grado de bienestar e incluso nos puede hacer sentir más felices. Mi reflexión de hoy es acerca de esa estabilidad, no solo la importancia que tiene en nuestras vidas sino también qué contenido debe tener esa estabilidad, desde mi punto de vista, para hacernos felices.

El concepto de estabilidad lo considero totalmente subjetivo pero mi percepción al respecto ha sido siempre que parecen existir ciertos cánones no escritos pero muy presentes en nuestra sociedad sobre lo que significa estabilidad. Esos cánones a veces nos impulsan a llevar a cabo una serie de pasos en nuestras vidas que nos otorguen esa estabilidad y así conseguir un bienestar que consideramos necesario. De este modo, nos imponemos metas y plazos que cuando no vemos cumplidos nos pueden generar frustración. Afortunadamente muchas personas llegan a obtener esa estabilidad y mantienen un alto índice de bienestar a largo plazo gracias a ella. Pero ¿qué ocurre si consigues esa estabilidad que parece has deseado y descubres que no te hace feliz? Puede ocurrir que sintamos cierto vacío, que no sea aquello que realmente habíamos soñado, que nos sumerja en una vida anodina ajena a nosotros y no sea esa la vida que realmente esperábamos vivir. La buena noticia es que tú mismo puedes reconducir esas metas, reconstruirte y buscar nuevos caminos cada uno en la medida de lo posible y en función de sus circunstancias.

Tradicionalmente se ha relacionado la estabilidad con conseguir un hogar, una pareja con quien formar una familia, un trabajo fijo,… pero desde mi punto de vista en este momento, considero que esto no es suficiente ni tampoco tiene por qué ser todo necesario para tener una vida estable. Por ejemplo, construir un hogar no consiste sólo en amueblar tu casa y mudarte a ella o, vivir en pareja no es únicamente compartir ese hogar.

Uno de los aprendizajes que he adquirido recientemente es que la estabilidad realmente útil es la que tenemos internamente. La estabilidad externa no siempre depende de nosotros, es cambiante, a veces incontrolable por lo que paradójicamente puede volvernos a veces inestables. Al fin y al cabo nuestro bienestar y felicidad dependen en gran medida de nuestra actitud, de lo satisfechos que estemos de nosotros mismos, de la posibilidad de vivir la vida que deseamos… y todo esto, por mucha estabilidad externa que tengamos, si la interna no la tenemos cubierta se nos pondrá difícil disfrutar de una vida plena. De este modo la estabilidad está en nuestro interior. Podemos enfrentarnos a situaciones complejas, vivir cambios bruscos en nuestras vidas, tener la oportunidad de vivir grandes experiencias,… y si gozamos de esa estabilidad interna podremos sacarle el máximo partido a todo ello.

La estabilidad emocional no aparece de la nada, es a veces consecuencia de experiencias, conflictos internos, dudas, malas y buenas decisiones, responsabilizarse de las consecuencias de esas decisiones… pero el camino para llegar a ella creo que es más gratificante que el recorrido para llegar a obtener la citada estabilidad externa. Con esto no le quiero restar importancia a todas esas cosas externas que favorecen nuestra estabilidad, simplemente considero que hay mucho más allá por lo que levantarnos cada día y seguir obteniendo momentos felices, que son muchos, si dentro de nosotros encontramos un verdadero aliado para seguir disfrutando y respirando la vida con plenitud.

Que paséis una feliz semana!

domingo, 29 de mayo de 2016

Relaciones auténticas


Hoy no vais a encontrar en este texto ninguna teoría ni estudio psicológico que haya leído estos días atrás. En este caso mis palabras las dedico a una parcela de mi vida que comparto en este espacio, como otras ocasiones, porque me generan un alto grado de bienestar y momentos de auténtica felicidad. A veces reflexiono sobre lo que tengo en mi entorno y me doy cuenta que al llevar conmigo tanto tiempo quizás no le doy el valor que realmente tiene así que esta parcela en concreto se merece el espacio de hoy. Me refiero a las relaciones auténticas que tengo a mi alrededor las cuales atesoro y valoro como una verdadera fuente de bienestar en mi vida.

Tengo la suerte de tener cerca personas con las que tengo un vínculo especial pero hoy me voy a centrar en lo que se puede denominar el “núcleo duro”, amigas con las que comparto mi vida desde que tengo uso de razón. Creo que ya éramos amigas cuando aún no conocíamos el significado de la palabra amistad en su sentido más amplio. Con estas personas pasé mi niñez, esa en la que bajabas a la calle, ibas al portal de al lado y llamando a un timbre empezaba una tarde de juegos y aventuras por el barrio. Llegó después la adolescencia y con ellas pasé esa época en la que tienes conflictos internos, formas tu propia identidad y encuentras en tus amigos el único punto de entendimiento en un mundo que no comprendes. Seguimos creciendo y cada una tomó caminos diferentes, Universidad, trabajo,…. Pero el denominador común era que siempre encontrábamos tiempo para estar juntas ya fuera salir, hacer un viaje, tomar un café…

A pesar de haber crecido juntas nuestras vidas han seguido direcciones completamente diferentes y quizás por eso nos hemos convertido en personas que si a día de hoy nos conociéramos realmente no tendríamos nada en común. Pero lo cierto es que nos unen muchas experiencias compartidas y vivencias que han formado un vínculo para mí muy especial. No todo han sido juergas y risas, hemos pasado por conflictos, épocas en las que nos hemos distanciado y otras en las que hemos compartido nuestras vidas casi al minuto. Aún así, y aunque suene a tópico, hay algo especial en ese vínculo de manera que puede pasar tiempo sin vernos que cuando coincidimos parece que retomamos una conversación del día anterior. Esto nos ocurre ya que cada una tenemos nuestras vidas, horarios, responsabilidades,… que hacen casi misión imposible encontrar un hueco con periodicidad para vernos. Pero cuando lo conseguimos y nos encontramos, ocurre que pasamos horas poniéndonos al día, opinando y comentando cada detalle de lo que cada una comparte y nos reímos de nosotras mismas sacando si es posible el lado positivo de las situaciones que atravesamos aunque a veces sean realmente difíciles.

En la actualidad, una de las cosas que más me gusta de la relación que tenemos es que considero que es una relación auténtica. Cada una es como es y todas somos conscientes de la forma de ser de cada una aceptándonos y respetándonos sin cuestionarnos unas a otras. Creo que hay ciertos pactos no escritos que desde mi punto de vista hacen que nuestro vínculo sea especialmente fuerte como por ejemplo:

-      Si me preguntas mi opinión te la voy a dar de forma sincera aunque sea consciente que no es lo que quieres oír.

-      Puedes tomar una decisión que no comparto y te lo haré saber pero te voy a apoyar 100% en ello una vez que lo emprendas sin cuestionarte.

-      No te juzgo.

-      Frente a un problema no te voy a decir “va a salir todo bien” pero sí me escucharás “pase lo que pase estoy contigo”.

-      Esos momentos vergonzosos que nadie conoce fuera de este grupo lo vamos a comentar una y otra vez y nos vamos a reír de ello. Eso sí, la que saca el tema se atiene a que salgan también sus “trapos sucios” que ninguna se salva!

Y como estos ejemplos hay varios que conforman como un código que hace que nuestra relación sea auténtica, real, no está edulcorada y es el tipo de relación sincera y transparente que creo, es muy necesaria. Además existe un vínculo con personas que en mi caso, admiro, respeto y quiero.

Mi conclusión de todo esto es que tener relaciones auténticas con otras personas aporta seguridad en uno mismo, sentido de pertenencia, capacidad de cuidar a otros… y esto es una gran fuente de bienestar.

Que paséis una feliz semana!

domingo, 22 de mayo de 2016

La música en el cerebro


Hace unos meses escribía sobre la importancia que tiene en mi vida la música fundamentalmente como instrumento para canalizar mis emociones. A raíz de esto y por mi curiosidad por conocer qué ocurre en el cerebro para que se pongan de manifiesto unos procesos emocionales u otros, surge el tema de hoy. En este caso recojo ideas derivadas de estudios basados en la neurociencia que intentan explicar los procesos neuronales que acontecen bien cuando escuchamos música o cuando tocamos un instrumento musical.


Cuando escuchamos música puede ocurrirnos que se liberen en nosotros procesos emocionales, entre otros efectos, como mejorar nuestro estado de ánimo, activarnos, relajarnos o evocar en nuestro recuerdo momentos, personas o lugares concretos. Aunque estamos habituados a ello todo esto sucede porque se producen en nuestro cerebro complejos procesos neuronales. Debido a ello, existe un amplio campo de investigación en neurociencia que estudia estos procesos.


El cerebro es extremadamente complejo y la música tiene un alto impacto en el mismo dado que se procesa en muchas de sus áreas. Las áreas más destacadas en este proceso son tales como:

  • Núcleo Accumbens y Amígdala: se ocupan de la reacción emocional a la música.
  • Hipocampo: se encuentra la memoria musical.
  • Corteza auditiva: se encarga del primer procesamiento de la música.

Os dejo una imagen que describe las partes del cerebro involucradas en estos procesos:




Según investigaciones llevadas a cabo en este campo la música libera dopamina, la cual es un neurotransmisor que media el placer en el cerebro. La secreción de esta sustancia se produce durante situaciones agradables y estimula al individuo a buscar aquella actividad u ocupación que le genera momentos de bienestar. La comida, el sexo, y varias drogas son también estimulantes de la secreción de la dopamina en el cerebro y actúan en determinadas áreas tales como el núcleo accumbens y la corteza prefrontal.


Uno de los fundadores del laboratorio de investigación Brain Music and Sound en Canadá afirma que los sonidos impactan en el oído y se transmiten al tronco cerebral. Esto impulsos viajan a redes del cerebro importantes para la percepción musical y también a zonas de almacenamiento de música ya escuchada. Por ello, nuestra respuesta cerebral a la música que escuchamos está totalmente condicionada a lo que hemos escuchado anteriormente. Por esta razón la música es un gran evocador de momentos  de nuestras vidas que tenemos guardados en nuestra memoria y están vinculados a algún tema o grupo musical.

En cuanto a tocar algún instrumento musical también se ha estudiado en profundidad qué áreas del cerebro están implicadas en dicha actividad y los efectos positivos que se derivan de ella. Si tenéis curiosidad os dejo un vídeo que explica este tema con más detalle. Lo podéis ver aquí.



Como os decía para mí la música tiene un espacio importante en mi vida, a pesar de no ser una experta en ello ni tocar un instrumento musical es una forma de canalizar mis emociones, ordenar mis pensamientos, una válvula de escape y un medio a través del cual obtengo un alto grado de bienestar. Alguien dijo que “sin música, la vida sería un error” y desde mi punto de vista es una frase más que acertada.


Que paséis una feliz semana!

domingo, 15 de mayo de 2016

Vulnerabilidad


El tema de hoy viene rondando mi cabeza desde hace tiempo pero no he conseguido darle forma y transformarlo en palabras hasta este momento.

Cuando nos encontramos vulnerables no somos capaces de quitarnos la coraza, mostrarnos como somos, con nuestras virtudes, pero también con nuestros defectos, con nuestros logros, pero sin esconder nuestros fracasos... de esta manera evitamos ciertas situaciones para no poner en evidencia esa vulnerabilidad. 

Antes de dar mi opinión sobre el tema lo voy a centrar ayudándome de Brené Brown, profesora de investigación de Trabajo Social en Estados Unidos. Esta investigadora relaciona el concepto de vulnerabilidad con la vergüenza exponiendo que debido a ello se nos genera un sentimiento de duda sobre si nos dejamos ver de forma transparente es posible que no consigamos una cierta conexión. Para ella ese sentimiento se sustenta en la intolerancia del ser humano a la vulnerabilidad de manera que se genera una incapacidad de soportar un alto grado de exposición en diferentes contextos, bien sea en el trabajo, en nuestras relaciones personales o en cualquier otro ámbito de nuestra vida. 

Según Brown, las personas que son capaces de superar esa vulnerabilidad en un momento dado reúnen las siguientes características:
  • Tienen el coraje de mostrarse imperfectos.
  • Muestran compasión para ser amables con ellos mismos antes que con los demás de manera que son plenamente conscientes de quienes son y se aceptan de tal modo.
  • Mantienen su autenticidad para ser quienes son y conectar así con los demás.
  • Aceptan plenamente su vulnerabilidad, tienen mayor tolerancia a la incertidumbre.
He encontrado un vídeo donde, si os interesa podéis ver en profundidad la disertación sobre este tema de Brené Brown, lo podéis ver aquí.

Cuando comparto estas teorías que van acompañadas a veces con ingredientes para resolver una parcela de nuestra vida siempre intento transmitir cierta cautela ya que no todo es blanco o negro, cada situación en la que nos vemos envueltos es diferente con un contexto particular y cada individuo tenemos unas herramientas y circunstancias a tener en cuenta para poner en práctica según qué aspectos.

Considero que la vulnerabilidad es un aspecto natural del ser humano y que aprendemos a ocultarla en muchas ocasiones cuando de algún u otro modo, al mostrarnos por completo, en algún momento de nuestra vida ha resultado negativo. Desde mi punto de vista esto es más evidente en el plano profesional y en el ámbito de las relaciones personales. En mi caso reconozco que me gusta experimentar, enfrentarme a situaciones diferentes, exponerme a contextos en los que no me he encontrado anteriormente pero hay un proceso previo en el que me veo envuelta siempre donde afronto miedos e inseguridades, me cuestiono muchas cosas… y esto está claramente relacionado con esa vulnerabilidad.

La decisión final de si exponemos nuestra propia vulnerabilidad o la mantenemos oculta supongo que depende del momento en el que nos encontremos y la fortaleza que sintamos para afrontar un efecto negativo consecuencia de dicha exposición o cambiar una situación concreta. Al mismo tiempo es importante poner en la balanza qué ganamos si efectivamente decidimos exponernos. Por esto, considero que la base teórica de Brown es acertada pero que no es aplicable ni a todos los individuos ni a todas las circunstancias. No obstante es un buen punto de reflexión para pensar si merece la pena dejar de lado esa vulnerabilidad y exponerse si esto puede proporcionarnos algo positivo y la respuesta a esto, según Brown, es que dejar de lado nuestra vulnerabilidad aumenta la probabilidad de efectos positivos y que sentirnos vulnerables es síntoma de que estamos vivos.

Que paséis una feliz semana!

domingo, 8 de mayo de 2016

Evaluación de la felicidad


Alguna vez he compartido por aquí artículos de la revista de El País semanal que cada domingo dedica un espacio sobre Psicología. Os dejo el artículo de hoy que me da pie para escribir sobre la valoración que hacemos sobre nuestro bienestar y felicidad. Podéis leerlo aquí: http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/de-que-felicidad-estamos-hablando/

El artículo viene a decirnos que el bienestar es la evaluación que hace cada persona de su propia vida y esta evaluación incluye dos dimensiones:
  • Una dimensión cognitiva centrada en aspectos valorativos y que está relacionada con la satisfacción con la vida en general.
  • Una dimensión digamos más afectiva que se centra en aspectos emocionales y se relaciona tanto con el estado de ánimo de las personas como con la frecuencia e intensidad de sus emociones positivas y negativas.

Al fin y al cabo una persona puede experimentar un alto bienestar subjetivo cuando se siente satisfecha con su vida y experimenta emociones positivas. Ese alto bienestar subjetivo está estrechamente vinculado con la percepción de felicidad. Llegados a este punto en el que partimos de un concepto concreto de felicidad y que es un estado que cualquier persona busca experimentar a lo largo de su vida cuanto más tiempo mejor, ¿qué podemos hacer para encontrar esa felicidad? De forma recurrente sale este tema en el blog y no es mi intención dar lecciones de nada pero sí aportar mi opinión y mis estrategias en este sentido.

En cuanto a la primera dimensión, cognitiva, aquella relacionada con la satisfacción que tenemos de nuestra vida, entran factores en juego como nuestra expectativa, logros, objetivos, valores,… Es por tanto muy personal e individual de cada uno. Podemos estar satisfechos con nuestra vida y otro en nuestra situación anhelaría aspectos ausentes de la misma que le impedirían tener esa sensación de bienestar.

En lo referente a la segunda dimensión, la frecuencia e intensidad de emociones positivas, cada uno sabemos que nos aporta valor, en qué situaciones nos sentimos bien, qué necesitamos para emocionarnos… de lo que se trata desde mi punto de vista, es ser protagonistas de nuestras propias emociones, no dejarlo a las circunstancias que nos vengan y buscar momentos positivos que nos aporten bienestar.
Ayer estuve con un grupo de amigas disfrutando de esos momentos que te aportan valor y te generan bienestar y en un lugar de Madrid encontré una frase escrita en la pared que decía lo siguiente “No esperes los buenos tiempos para ser feliz, sencillamente sé feliz y los buenos tiempos vendrán”. Vaya por delante que cuando leo estas frases tan positivas me gusta pero si te quedas solo en la frase en sí misma y no intentas profundizar en la manera de aplicarla a tu día a día, muchas de estas frases a veces son, cuanto menos, cuestionables y puedes caer en un optimismo sin contenido, poco realista y que se quede en eso, simplemente una frase chula. De acuerdo en que no necesitamos que todo sea perfecto para disfrutar momentos de felicidad, es decir, incluso cuando no pasamos por buenos tiempos tenemos la oportunidad de ser felices de algún modo. A veces el simple hecho de buscar ser felices nos genera grandes momentos de bienestar. Pero lees la frase y parece que de lo que se trata es SIMPLEMENTE de ser feliz y que todo se arreglará. De simple creo que no tiene nada, hay obstáculos, situaciones complejas, momentos difíciles y no basta con solamente decidir que quiero ser feliz. Eso sí, el punto de partida puede ser tomar la decisión de valorar lo que tienes, de dar los pasos que necesitas para solucionar lo que no funciona bien en nuestra vida, de mantenernos fuertes y apoyarnos en las personas que sabemos queremos mantener en ese camino cuidándolas. A mí me funciona buscar experiencias y vivirlas con las personas que quiero y que por supuesto quieren compartir esas experiencias conmigo de manera que mantengo un alto nivel de intensidad de emociones positivas.

Que paséis una feliz semana!