domingo, 29 de mayo de 2016

Relaciones auténticas


Hoy no vais a encontrar en este texto ninguna teoría ni estudio psicológico que haya leído estos días atrás. En este caso mis palabras las dedico a una parcela de mi vida que comparto en este espacio, como otras ocasiones, porque me generan un alto grado de bienestar y momentos de auténtica felicidad. A veces reflexiono sobre lo que tengo en mi entorno y me doy cuenta que al llevar conmigo tanto tiempo quizás no le doy el valor que realmente tiene así que esta parcela en concreto se merece el espacio de hoy. Me refiero a las relaciones auténticas que tengo a mi alrededor las cuales atesoro y valoro como una verdadera fuente de bienestar en mi vida.

Tengo la suerte de tener cerca personas con las que tengo un vínculo especial pero hoy me voy a centrar en lo que se puede denominar el “núcleo duro”, amigas con las que comparto mi vida desde que tengo uso de razón. Creo que ya éramos amigas cuando aún no conocíamos el significado de la palabra amistad en su sentido más amplio. Con estas personas pasé mi niñez, esa en la que bajabas a la calle, ibas al portal de al lado y llamando a un timbre empezaba una tarde de juegos y aventuras por el barrio. Llegó después la adolescencia y con ellas pasé esa época en la que tienes conflictos internos, formas tu propia identidad y encuentras en tus amigos el único punto de entendimiento en un mundo que no comprendes. Seguimos creciendo y cada una tomó caminos diferentes, Universidad, trabajo,…. Pero el denominador común era que siempre encontrábamos tiempo para estar juntas ya fuera salir, hacer un viaje, tomar un café…

A pesar de haber crecido juntas nuestras vidas han seguido direcciones completamente diferentes y quizás por eso nos hemos convertido en personas que si a día de hoy nos conociéramos realmente no tendríamos nada en común. Pero lo cierto es que nos unen muchas experiencias compartidas y vivencias que han formado un vínculo para mí muy especial. No todo han sido juergas y risas, hemos pasado por conflictos, épocas en las que nos hemos distanciado y otras en las que hemos compartido nuestras vidas casi al minuto. Aún así, y aunque suene a tópico, hay algo especial en ese vínculo de manera que puede pasar tiempo sin vernos que cuando coincidimos parece que retomamos una conversación del día anterior. Esto nos ocurre ya que cada una tenemos nuestras vidas, horarios, responsabilidades,… que hacen casi misión imposible encontrar un hueco con periodicidad para vernos. Pero cuando lo conseguimos y nos encontramos, ocurre que pasamos horas poniéndonos al día, opinando y comentando cada detalle de lo que cada una comparte y nos reímos de nosotras mismas sacando si es posible el lado positivo de las situaciones que atravesamos aunque a veces sean realmente difíciles.

En la actualidad, una de las cosas que más me gusta de la relación que tenemos es que considero que es una relación auténtica. Cada una es como es y todas somos conscientes de la forma de ser de cada una aceptándonos y respetándonos sin cuestionarnos unas a otras. Creo que hay ciertos pactos no escritos que desde mi punto de vista hacen que nuestro vínculo sea especialmente fuerte como por ejemplo:

-      Si me preguntas mi opinión te la voy a dar de forma sincera aunque sea consciente que no es lo que quieres oír.

-      Puedes tomar una decisión que no comparto y te lo haré saber pero te voy a apoyar 100% en ello una vez que lo emprendas sin cuestionarte.

-      No te juzgo.

-      Frente a un problema no te voy a decir “va a salir todo bien” pero sí me escucharás “pase lo que pase estoy contigo”.

-      Esos momentos vergonzosos que nadie conoce fuera de este grupo lo vamos a comentar una y otra vez y nos vamos a reír de ello. Eso sí, la que saca el tema se atiene a que salgan también sus “trapos sucios” que ninguna se salva!

Y como estos ejemplos hay varios que conforman como un código que hace que nuestra relación sea auténtica, real, no está edulcorada y es el tipo de relación sincera y transparente que creo, es muy necesaria. Además existe un vínculo con personas que en mi caso, admiro, respeto y quiero.

Mi conclusión de todo esto es que tener relaciones auténticas con otras personas aporta seguridad en uno mismo, sentido de pertenencia, capacidad de cuidar a otros… y esto es una gran fuente de bienestar.

Que paséis una feliz semana!

domingo, 22 de mayo de 2016

La música en el cerebro


Hace unos meses escribía sobre la importancia que tiene en mi vida la música fundamentalmente como instrumento para canalizar mis emociones. A raíz de esto y por mi curiosidad por conocer qué ocurre en el cerebro para que se pongan de manifiesto unos procesos emocionales u otros, surge el tema de hoy. En este caso recojo ideas derivadas de estudios basados en la neurociencia que intentan explicar los procesos neuronales que acontecen bien cuando escuchamos música o cuando tocamos un instrumento musical.


Cuando escuchamos música puede ocurrirnos que se liberen en nosotros procesos emocionales, entre otros efectos, como mejorar nuestro estado de ánimo, activarnos, relajarnos o evocar en nuestro recuerdo momentos, personas o lugares concretos. Aunque estamos habituados a ello todo esto sucede porque se producen en nuestro cerebro complejos procesos neuronales. Debido a ello, existe un amplio campo de investigación en neurociencia que estudia estos procesos.


El cerebro es extremadamente complejo y la música tiene un alto impacto en el mismo dado que se procesa en muchas de sus áreas. Las áreas más destacadas en este proceso son tales como:

  • Núcleo Accumbens y Amígdala: se ocupan de la reacción emocional a la música.
  • Hipocampo: se encuentra la memoria musical.
  • Corteza auditiva: se encarga del primer procesamiento de la música.

Os dejo una imagen que describe las partes del cerebro involucradas en estos procesos:




Según investigaciones llevadas a cabo en este campo la música libera dopamina, la cual es un neurotransmisor que media el placer en el cerebro. La secreción de esta sustancia se produce durante situaciones agradables y estimula al individuo a buscar aquella actividad u ocupación que le genera momentos de bienestar. La comida, el sexo, y varias drogas son también estimulantes de la secreción de la dopamina en el cerebro y actúan en determinadas áreas tales como el núcleo accumbens y la corteza prefrontal.


Uno de los fundadores del laboratorio de investigación Brain Music and Sound en Canadá afirma que los sonidos impactan en el oído y se transmiten al tronco cerebral. Esto impulsos viajan a redes del cerebro importantes para la percepción musical y también a zonas de almacenamiento de música ya escuchada. Por ello, nuestra respuesta cerebral a la música que escuchamos está totalmente condicionada a lo que hemos escuchado anteriormente. Por esta razón la música es un gran evocador de momentos  de nuestras vidas que tenemos guardados en nuestra memoria y están vinculados a algún tema o grupo musical.

En cuanto a tocar algún instrumento musical también se ha estudiado en profundidad qué áreas del cerebro están implicadas en dicha actividad y los efectos positivos que se derivan de ella. Si tenéis curiosidad os dejo un vídeo que explica este tema con más detalle. Lo podéis ver aquí.



Como os decía para mí la música tiene un espacio importante en mi vida, a pesar de no ser una experta en ello ni tocar un instrumento musical es una forma de canalizar mis emociones, ordenar mis pensamientos, una válvula de escape y un medio a través del cual obtengo un alto grado de bienestar. Alguien dijo que “sin música, la vida sería un error” y desde mi punto de vista es una frase más que acertada.


Que paséis una feliz semana!

domingo, 15 de mayo de 2016

Vulnerabilidad


El tema de hoy viene rondando mi cabeza desde hace tiempo pero no he conseguido darle forma y transformarlo en palabras hasta este momento.

Cuando nos encontramos vulnerables no somos capaces de quitarnos la coraza, mostrarnos como somos, con nuestras virtudes, pero también con nuestros defectos, con nuestros logros, pero sin esconder nuestros fracasos... de esta manera evitamos ciertas situaciones para no poner en evidencia esa vulnerabilidad. 

Antes de dar mi opinión sobre el tema lo voy a centrar ayudándome de Brené Brown, profesora de investigación de Trabajo Social en Estados Unidos. Esta investigadora relaciona el concepto de vulnerabilidad con la vergüenza exponiendo que debido a ello se nos genera un sentimiento de duda sobre si nos dejamos ver de forma transparente es posible que no consigamos una cierta conexión. Para ella ese sentimiento se sustenta en la intolerancia del ser humano a la vulnerabilidad de manera que se genera una incapacidad de soportar un alto grado de exposición en diferentes contextos, bien sea en el trabajo, en nuestras relaciones personales o en cualquier otro ámbito de nuestra vida. 

Según Brown, las personas que son capaces de superar esa vulnerabilidad en un momento dado reúnen las siguientes características:
  • Tienen el coraje de mostrarse imperfectos.
  • Muestran compasión para ser amables con ellos mismos antes que con los demás de manera que son plenamente conscientes de quienes son y se aceptan de tal modo.
  • Mantienen su autenticidad para ser quienes son y conectar así con los demás.
  • Aceptan plenamente su vulnerabilidad, tienen mayor tolerancia a la incertidumbre.
He encontrado un vídeo donde, si os interesa podéis ver en profundidad la disertación sobre este tema de Brené Brown, lo podéis ver aquí.

Cuando comparto estas teorías que van acompañadas a veces con ingredientes para resolver una parcela de nuestra vida siempre intento transmitir cierta cautela ya que no todo es blanco o negro, cada situación en la que nos vemos envueltos es diferente con un contexto particular y cada individuo tenemos unas herramientas y circunstancias a tener en cuenta para poner en práctica según qué aspectos.

Considero que la vulnerabilidad es un aspecto natural del ser humano y que aprendemos a ocultarla en muchas ocasiones cuando de algún u otro modo, al mostrarnos por completo, en algún momento de nuestra vida ha resultado negativo. Desde mi punto de vista esto es más evidente en el plano profesional y en el ámbito de las relaciones personales. En mi caso reconozco que me gusta experimentar, enfrentarme a situaciones diferentes, exponerme a contextos en los que no me he encontrado anteriormente pero hay un proceso previo en el que me veo envuelta siempre donde afronto miedos e inseguridades, me cuestiono muchas cosas… y esto está claramente relacionado con esa vulnerabilidad.

La decisión final de si exponemos nuestra propia vulnerabilidad o la mantenemos oculta supongo que depende del momento en el que nos encontremos y la fortaleza que sintamos para afrontar un efecto negativo consecuencia de dicha exposición o cambiar una situación concreta. Al mismo tiempo es importante poner en la balanza qué ganamos si efectivamente decidimos exponernos. Por esto, considero que la base teórica de Brown es acertada pero que no es aplicable ni a todos los individuos ni a todas las circunstancias. No obstante es un buen punto de reflexión para pensar si merece la pena dejar de lado esa vulnerabilidad y exponerse si esto puede proporcionarnos algo positivo y la respuesta a esto, según Brown, es que dejar de lado nuestra vulnerabilidad aumenta la probabilidad de efectos positivos y que sentirnos vulnerables es síntoma de que estamos vivos.

Que paséis una feliz semana!

domingo, 8 de mayo de 2016

Evaluación de la felicidad


Alguna vez he compartido por aquí artículos de la revista de El País semanal que cada domingo dedica un espacio sobre Psicología. Os dejo el artículo de hoy que me da pie para escribir sobre la valoración que hacemos sobre nuestro bienestar y felicidad. Podéis leerlo aquí: http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/de-que-felicidad-estamos-hablando/

El artículo viene a decirnos que el bienestar es la evaluación que hace cada persona de su propia vida y esta evaluación incluye dos dimensiones:
  • Una dimensión cognitiva centrada en aspectos valorativos y que está relacionada con la satisfacción con la vida en general.
  • Una dimensión digamos más afectiva que se centra en aspectos emocionales y se relaciona tanto con el estado de ánimo de las personas como con la frecuencia e intensidad de sus emociones positivas y negativas.

Al fin y al cabo una persona puede experimentar un alto bienestar subjetivo cuando se siente satisfecha con su vida y experimenta emociones positivas. Ese alto bienestar subjetivo está estrechamente vinculado con la percepción de felicidad. Llegados a este punto en el que partimos de un concepto concreto de felicidad y que es un estado que cualquier persona busca experimentar a lo largo de su vida cuanto más tiempo mejor, ¿qué podemos hacer para encontrar esa felicidad? De forma recurrente sale este tema en el blog y no es mi intención dar lecciones de nada pero sí aportar mi opinión y mis estrategias en este sentido.

En cuanto a la primera dimensión, cognitiva, aquella relacionada con la satisfacción que tenemos de nuestra vida, entran factores en juego como nuestra expectativa, logros, objetivos, valores,… Es por tanto muy personal e individual de cada uno. Podemos estar satisfechos con nuestra vida y otro en nuestra situación anhelaría aspectos ausentes de la misma que le impedirían tener esa sensación de bienestar.

En lo referente a la segunda dimensión, la frecuencia e intensidad de emociones positivas, cada uno sabemos que nos aporta valor, en qué situaciones nos sentimos bien, qué necesitamos para emocionarnos… de lo que se trata desde mi punto de vista, es ser protagonistas de nuestras propias emociones, no dejarlo a las circunstancias que nos vengan y buscar momentos positivos que nos aporten bienestar.
Ayer estuve con un grupo de amigas disfrutando de esos momentos que te aportan valor y te generan bienestar y en un lugar de Madrid encontré una frase escrita en la pared que decía lo siguiente “No esperes los buenos tiempos para ser feliz, sencillamente sé feliz y los buenos tiempos vendrán”. Vaya por delante que cuando leo estas frases tan positivas me gusta pero si te quedas solo en la frase en sí misma y no intentas profundizar en la manera de aplicarla a tu día a día, muchas de estas frases a veces son, cuanto menos, cuestionables y puedes caer en un optimismo sin contenido, poco realista y que se quede en eso, simplemente una frase chula. De acuerdo en que no necesitamos que todo sea perfecto para disfrutar momentos de felicidad, es decir, incluso cuando no pasamos por buenos tiempos tenemos la oportunidad de ser felices de algún modo. A veces el simple hecho de buscar ser felices nos genera grandes momentos de bienestar. Pero lees la frase y parece que de lo que se trata es SIMPLEMENTE de ser feliz y que todo se arreglará. De simple creo que no tiene nada, hay obstáculos, situaciones complejas, momentos difíciles y no basta con solamente decidir que quiero ser feliz. Eso sí, el punto de partida puede ser tomar la decisión de valorar lo que tienes, de dar los pasos que necesitas para solucionar lo que no funciona bien en nuestra vida, de mantenernos fuertes y apoyarnos en las personas que sabemos queremos mantener en ese camino cuidándolas. A mí me funciona buscar experiencias y vivirlas con las personas que quiero y que por supuesto quieren compartir esas experiencias conmigo de manera que mantengo un alto nivel de intensidad de emociones positivas.

Que paséis una feliz semana!

domingo, 1 de mayo de 2016

Carta al pasado


Quizás os haya ocurrido en algún momento de vuestra vida, que echéis la vista atrás y penséis que podríais haber hecho ciertas cosas que en el momento actual es tarde para emprender o simplemente os arrepintáis de no haber hecho algo en un momento dado o, tal vez, haber hecho ciertas cosas de un modo diferente. Es fácil encontrar casos puntuales en los que creamos que podríamos haber tomado caminos diferentes y quizás estos pudieran haber sido más correctos que los que finalmente tomamos. Pero lo importante no es tanto poner el foco en hechos puntuales sino en el conjunto de nuestro pasado, si estamos orgullosos del mismo o no.

Existe un ejercicio que utilizan algunos terapeutas y en algún caso también se usa en coaching, que consiste en escribir una carta a tu yo del pasado cuyas palabras responderían a ¿qué te dirías a ti mismo en un momento concreto de tu pasado? A veces tenemos la sensación que si pudiéramos volver a nuestro pasado con el aprendizaje que tenemos actualmente nuestra vida sería diferente.

Pues bien, pensando en hacer este ejercicio para mí yo elegiría dirigirme a mi yo de hace veinte años, cuando tenía entre dieciocho y veinte años más o menos. Hay cosas especialmente concretas que me escribiría que no voy a compartir porque eso se queda en mí misma pero mi carta sería más o menos la siguiente:

Hola Mamen, te escribo con treinta y nueve años así que te llevo algo de ventaja… te conozco mejor de lo que te conoces tú misma en estos momentos. Te dirijo estas palabras desde la experiencia para que, como todos los consejos que recibes, lo utilices como mejor te convenga y te haga sentir bien. Como dice un poema de Benedetti que te va a acompañar siempre, no te rindas, a pesar de encontrarte con momentos difíciles, sigue adelante. Confía en tu capacidad para afrontar problemas porque lo harás de un modo u otro y aprenderás con ello. No siempre saldrán las cosas como tú deseas pero incluso en esas situaciones y con el tiempo, sabrás valorar las circunstancias en su justa medida.
Tendrás dudas de si los estudios que has elegido son adecuados, escucharás opiniones que te dirán que no es una carrera con “buena salida profesional”, tranquila, te va a apasionar, vas a poder utilizarlos para ejercer tu profesión y te va a suponer un reto seguir aprendiendo sobre ello a muy largo plazo. Disfruta de esa etapa universitaria en la que te vas a tener que esforzar al máximo para sacarlo adelante pero sin sacrificar tus relaciones sociales y tus actividades fuera de tus estudios. Vas a conocer muchas personas en ese entorno universitario y algunas de esas personas van a seguir en tu camino, cuida de ellas porque son personas excepcionales.
Cuando llegue tu etapa profesional te vas a encontrar con un mundo ajeno a ti pero no tengas miedo, sabrás hacerlo y si no sabes lo vas a aprender. A veces aprenderás equivocándote pero nunca dejes de hacer aquello que es coherente con tus valores y sobre todo, nunca dejes de apasionarte con lo que haces porque si no te apasionas eso hará que se apague tu ilusión lo cual no te vas a poder permitir. En el momento que esto suceda encontrarás la forma de dar un giro y cambiar la situación. Profesionalmente también te vas a encontrar con personas excepcionales, de las que vas a aprender y que se mantendrán a tu lado aunque no sigáis trabajando juntos, sabrás quienes son y los cuidarás.
En cuanto al amor te vas a enamorar y desenamorar más de una vez incluso a pesar de que tu corazón, a veces ingenuo, piense que es para siempre. Aún con el corazón roto te enfrentarás a ello dándole la importancia que realmente tiene y lo superarás porque quizás tu corazón es ingenuo pero también es fuerte. Toma las decisiones con el corazón pero sin perder de vista tu parte racional que aunque a veces dudas de su consistencia es potente y te ayudará a mantenerte firme en los pasos que vayas dando.
Durante los próximos años va a entrar y salir de tu vida bastante gente. Algunas personas saldrán definitivamente, otros saldrán pero con el tiempo te reencontrarás con ellos y serán para ti personas muy importantes así que cuida a esas personas que sabes quieres tener cerca de ti. Hay personas que en tu presente son importantes y a día de hoy, en el futuro, lo siguen siendo. Tú y yo sabemos quiénes son, cuídalas mucho porque es una suerte tenerlas a tu lado y las sentirás tan cerca que las considerarás parte de tu familia. A pesar de dejarles en un segundo plano en ocasiones, ten bien presente a tu familia, tus padres y hermanos estarán contigo a cada paso. A veces no entenderán tus decisiones, a veces tendrás conflictos complicados, pero lo más importante es que siempre y digo siempre van a estar junto a ti, tanto para alegrarse por tu felicidad como para apoyarte en los momentos más difíciles. Van a ser tu referencia, tu refugio y tu pilar más estable.
Para finalizar, mis últimos consejos: vive, respira la vida, disfruta, ríe a carcajadas, mantén despierto tu sentido del humor, viaja, lee, escucha música y ábrete a aprender siempre.

Me despido de ti, desde tu futuro, satisfecha con mi pasado.

Creo que mi yo del pasado con 18-20 años vería esto y pensaría algo así como “vaya rollo que me ha soltado!” pero a mi yo del presente le viene muy bien hacer una reflexión como esta ya que, a pesar de haber pasado el tiempo, muchos de mis propios consejos y vivencias los puedo aplicar ahora para afrontar mi presente y futuro con optimismo.

Que paséis una feliz semana!